Aunque no es infalible, seguir un estilo de vida saludable que incluya una buena alimentación, ejercicio físico regular y revisiones médicas periódicas ayuda a prevenir el cáncer y otras enfermedades.
Aunque el cáncer sigue considerándose una enfermedad de adultos mayores, un estudio reciente publicado en Annals of Internal Medicine ha concluido que los casos de cáncer en adultos jóvenes aumentan progresivamente. En concreto, los expertos apuntan a que el cáncer de tiroides, riñón, endometrio, colorrectal, de mama y la leucemia prevalecen cada vez más en adultos de 20 a 49 años.
Algunos tipos se deben a una predisposición genética, a la exposición a un determinado tóxico, o a la presencia de afecciones médicas que implican un factor de riesgo, pero, en general, su aparición es de origen multifactorial.
Si bien es cierto que seguir un estilo de vida saludable no implica que no vayas a caer jamás enfermo, está evidenciado que factores como fumar, tomar el sol sin protección o tener obesidad suelen pasar factura.
Por ello son tan importantes la prevención y el mantenimiento de un estilo de vida que reduzca el riesgo de enfermar. A continuación, repasamos siete hábitos respaldados por la evidencia científica que pueden ayudar a reducir el riesgo de enfermedades a largo plazo.
1. Mantén una alimentación saludable en tu día a día
Los hábitos saludables empiezan por una buena alimentación. Debes seguir una dieta equilibrada y variada, como la mediterránea, rica en frutas y verduras, legumbres y proteínas de calidad. Eso te permitirá ingerir los nutrientes que tu sistema inmunológico necesita para funcionar correctamente. Esto no quiere decir que no puedas permitirte caprichos de vez en cuando, pero es importante que el consumo de azúcares añadidos, ultraprocesados y grasas saturadas sea ocasional.
También es fundamental hidratarse bien, básicamente con agua.

2. Muévete, aunque sea un poquito… tu cuerpo lo agradecerá
Es igualmente importante evitar la vida sedentaria. Hacer ejercicio físico de forma regular es saludable para nuestra salud física y psicológica. No solo ayuda a controlar el peso, también reduce el riesgo de padecer cánceres estrechamente vinculados con la obesidad, mejora la salud cardiovascular, reduce el riesgo de lesiones, etc. Para empezar a notar los beneficios de la actividad física, se recomienda realizar al menos una hora de ejercicio al día.
3. Evita sustancias que sabes que dañan tu salud
El consumo de bebidas alcohólicas y el hábito de fumar aumentan el riesgo de padecer cáncer y otras enfermedades graves. Por ejemplo, fumar está relacionado con el cáncer de pulmón, de laringe o de vejiga, y el alcohol con la cirrosis hepática, el cáncer de boca, de colon y de mama.
4. Tu salud bucodental es un reflejo de tu salud general
Llevar una vida saludable también implica tener una salud bucodental óptima. La higiene dental es imprescindible para asegurarte de que tus dientes y encías se mantengan sanos hasta la vejez. Para ello, es recomendable cepillarse los dientes después de comer, usar una pasta dental con flúor e ir al dentista anualmente.
5. La clave para tener energía empieza por dormir bien
Para una vida larga y saludable, debes respetar tus horas de descanso. Padecer trastornos del sueño puede afectar nuestra salud física y mental, algo que podría tener consecuencias a largo plazo. Tener una buena rutina de sueño reparador asegurará que todos tus órganos funcionen correctamente.

6. El primer paso para cuidar tu piel es protegerla del sol
Para reducir el riesgo de padecer cáncer de piel, uno de los más frecuentes, debes limitar tu exposición al sol, sobre todo durante las horas de más insolación. Usa protector solar a diario, incluso si está nublado. Intenta mantenerte en la sombra y protégete con gafas de sol, sombrero y ropa que cubra tanta piel como sea posible.
7. Un chequeo a tiempo puede marcar la diferencia
Por último, es aconsejable concertar visitas periódicas con el médico. La detección precoz de enfermedades es clave para evitar complicaciones, aumentar la efectividad del tratamiento y, en gran medida, disminuir la mortalidad, en los casos más graves.
Clàudia Pueyo
Dra. en Medicina familiar del Centro Médico Atlàntida.