
La rutina deportiva puede verse interrumpida en verano por motivos como el exceso de calor o los planes que llenan el día. Te contamos varias formas de hacer ejercicio en verano, estés donde estés, acorde con tus objetivos del gimnasio.
Cuando llega la época estival, muchos aprovechan las horas libres para hacer ejercicio. Aunque hay que tener mucho cuidado con la exposición al sol y protegerse de quemaduras y golpes de calor, la opción de dejar atrás la sala de máquinas y aprovechar el espacio exterior es de lo más tentadora y beneficiosa. Entre otras ventajas, entrenar al aire libre te permite conectar con la naturaleza, obtener vitamina D, reducir los niveles de estrés y mejorar la respiración.
Por suerte, existen formas saludables, entretenidas y refrescantes de mantenerse en forma en verano sin tener que poner en peligro tu salud. Desde aprovechar las horas de menos calor para salir en bici hasta probar deportes acuáticos, las vacaciones son el mejor momento para salir de la rutina y probar nuevos deportes.
Las altas temperaturas del verano pueden pasar factura a nuestro cuerpo al hacer ejercicio. Para evitarlo, es necesario adaptar la actividad al calor:
Si quieres seguir entrenando durante el verano, deberás hacerlo en las horas más frescas del día. Puede variar según el día y el lugar donde te encuentres, pero generalmente es recomendable entrenar antes de las 10 am. También puedes hacerlo a partir de las 6 pm, cuando la radiación solar vuelve a ser menor.
En cualquier caso, deberás evitar el mediodía y las primeras horas de la tarde, pues hacer ejercicio en las horas de máxima exposición al sol aumenta directamente el riesgo padecer un golpe de calor.
Por supuesto es básico escuchar a nuestro cuerpo. Si durante el entreno te encuentras mal (mareo, debilidad, rampas, nauseas o vómitos…) es el momento de parar y replantear el entreno.

¿No quieres ir al gimnasio en verano? Te contamos 5 alternativas para hacer ejercicio en verano y a qué tipo de objetivo (y de músculo) están enfocadas, para que elijas la que mejor sustituye tu rutina habitual.
Si en el gimnasio tu objetivo era quemar calorías y mejorar tu resistencia cardiovascular sin machacar las articulaciones, la natación es tu sustituto natural. Trabaja de forma equilibrada espalda, hombros, brazos, core y piernas, con el añadido de que el agua amortigua el impacto mejor que cualquier máquina. Puedes practicarla en la playa o en la piscina, aunque si tu meta es realmente entrenar, busca un lugar con poca gente. Eso sí, hazlo con la suficiente distancia de las comidas (para prevenir cortes de digestión) y empieza progresivamente si no es un deporte que practiques habitualmente.

Para quienes en el gimnasio se apuntaban a clases de funcional o entrenamiento de core, el surf, el paddle surf, el kayak o el buceo son alternativas perfectas. Exigen estabilidad y equilibrio constante, así que fortalecen el core, los hombros y los brazos, además de mejorar la coordinación. Son también una buena vía para trabajar la resistencia mientras desconectas la mente.
Si tu rutina de gimnasio incluía HIIT o series cortas de alta intensidad, los deportes de equipo como el fútbol, el tenis o el pádel replican ese mismo patrón de esfuerzo explosivo y descanso. Son ejercicios que exigen arrancadas rápidas, cambios de dirección y golpeos, así que trabajan piernas, glúteos y core, además del brazo dominante en los deportes de raqueta. En verano puedes aprovechar para quedar con amigos y familiares, y practicar en lugares cubiertos para evitar la exposición al sol.

Si ibas al gimnasio a hacer cardio de baja intensidad, el senderismo en zonas boscosas es tu alternativa: trabaja piernas y glúteos, mejora la resistencia y te expone menos al sol. Y si buscabas la zona de peso libre o entrenamiento funcional con tu propio peso, la calistenia en las áreas deportivas del parque puede ayudarte a fortalecer brazos, core y tren superior sin necesidad de máquinas. Elige el parque o el bosque, y programa la sesión en horas de poca exposición solar.
Si te gusta la bici estática o el spinning
El spinning es una buena opción para los días de lluvia, pero en verano tienes la oportunidad de aprovechar el buen tiempo para recorrer la naturaleza a la vez que haces ejercicio. Montar en bici o salir a correr trabaja principalmente piernas, glúteos y el sistema cardiovascular, igual que su versión indoor, con la ventaja del paisaje y el aire fresco. Eso sí, hazlo siempre a primera hora de la mañana para evitar las altas temperaturas.
En verano acostumbramos a cambiar nuestras rutinas y las adaptamos al tiempo libre. Para seguir haciendo ejercicio puedes probar una de estas alternativas refrescantes y divertidas. Y después del entrenamiento no olvides hidratarte, ducharte con agua fresca, recuperar fuerzas y prepararte una comida fresca y completa de verano.

Defensor del Asegurado:
Sr. Jaume Solé Riera
Doctor en Derecho, en la especialidad de Derecho Procesal
Profesor titular numerario en la Universidad Pompeu Fabra.
Correo electrónico: [email protected]