
La psoriasis es una enfermedad crónica, que no tiene cura, y que afecta principalmente a la piel de la persona que la padece. Se presenta en brotes de diversa intensidad, producidos por varios factores: los cambios hormonales, algunos traumatismos, las quemaduras solares, diversas infecciones, algunas medicaciones y el estrés físico y emocional. Aunque puede ser muy visible, la psoriasis no es contagiosa.
Aparte de la piel, la psoriasis puede afectar a otras partes del cuerpo, como el pelo y las uñas de los pies y las manos. En este último caso, normalmente provoca que tengan un aspecto descolorido, tirando a amarillento. Además, las uñas son más frágiles y pueden romperse más fácilmente, empeorando la enfermedad. También puede manifestarse con múltiples manchas pequeñas, como si se hubieran hecho con una aguja.
Al ser una enfermedad que no tiene cura, es importante mantener unos hábitos de cuidado y de higiene para mantenerla a raya.
Aparte de esto, es necesario acudir al dermatólogo en caso de que los brotes empeoren y los cuidados no sean efectivos. En función de la situación, el médico puede prescribir lacas y cremas para rebajar la inflamación. Estos productos suelen ser bastante efectivos si se utilizan con constancia.
Es importante tener en cuenta que el consumo de alcohol y tabaco y otras sustancias tóxicas puede empeorar la psoriasis. También afecta la obesidad. Por tanto, hacer ejercicio y seguir una dieta sana contribuirá a mejorar la enfermedad.
Se calcula que la psoriasis afecta a alrededor del 1% de la población y a los dos sexos por igual. Puede aparecer a cualquier edad, pero lo habitual es que lo haga antes de los 30 años. Se considera también que la enfermedad tiene una base hereditaria y que si uno de los padres la padece, el riesgo para los hijos es del 10%; si la padecen ambos, más del 40% de los hijos la sufrirán.
Aparte de esta base genética, también hay varios factores que se consideran desencadenantes, como diversas infecciones por estreptococos, estafilococos o por virus de inmunodeficiencia humana (VIH), entre otros. También se asocia a varios medicamentos, como algunos antihipertensivos o betabloqueantes. Por último, también se considera el estrés como un factor perjudicial que agrava la psoriasis.

Defensor del Asegurado:
Sr. Jaume Solé Riera
Doctor en Derecho, en la especialidad de Derecho Procesal
Profesor titular numerario en la Universidad Pompeu Fabra.
Correo electrónico: [email protected]