
Muchos niños nacen con fimosis, un problema en el prepucio que se resuelve casi siempre durante los primeros años de vida. Si no, se puede solventar mediante la circuncisión, una sencilla intervención de la que te contamos todo en este artículo.

La mayoría de los niños nacen con fimosis, un estrechamiento de la abertura del prepucio que impide descubrir –total o parcialmente– el glande. Es decir, la piel que recubre el glande del pene no puede retraerse de forma correcta, lo cual se conoce como fimosis primaria o congénita.
Suele resolverse casi siempre de forma natural en torno a los 5 años de edad sin necesidad de tratamiento. Se calcula que menos del 2% de los adolescentes padece fimosis.
Durante los primeros años de vida, se recomienda cuidar la higiene del pene con agua y jabón y realizar suaves retracciones del prepucio. Siempre sin forzar ni dar tirones, que, además de ser dolorosos, pueden dañar más la zona.
Aunque es un problema que se asocia a los niños, la fimosis también puede darse en los adultos. A esas edades, la fimosis puede afectar a las relaciones sexuales y causar problemas en la micción, y aumenta, además, el riesgo de padecer infecciones de las vías urinarias.
En este caso es conocida como fimosis patológica y puede aparecer debido a un prepucio demasiado estrecho, a un frenillo corto, a la inflamación del glande, a enfermedades de transmisión sexual o a otros problemas en la zona genital. Además, la fimosis y la inflamación crónica de la piel (balanitis xerótica) son factores de riesgo de padecer cáncer de pene.
Un prepucio sano debe poder retraerse completamente y sin molestias durante una erección. Si no es el caso, estamos ante un posible caso de fimosis. Para diagnosticarlo, basta con una sencilla exploración física por parte del urólogo.
La operación de fimosis, conocida como circuncisión, es una intervención rápida y sencilla. Se suele llevar a cabo mediante anestesia local y es ambulatoria. Es decir, no será necesaria la hospitalización.
Mediante la circuncisión se corta la piel que recubre el glande, llamada prepucio, para dejar el glande totalmente expuesto. Hay pacientes que desean conservar el prepucio y, en esos casos, se puede realizar una circuncisión parcial o prepucioplastia. Generalmente, esas intervenciones duran unos 30 minutos.
En pocos días, el paciente recuperará totalmente el ritmo de vida. La posoperación puede ser algo molesta, pero en pocas semanas los puntos y la cicatriz se habrán curado por completo.
Aunque cada paciente recibe unas pautas personalizadas de autocuidado, sí existen algunos consejos y recomendaciones generales para los niños y los hombres que se han sometido a una circuncisión.
Ante cualquier dificultad para retraer la piel prepucial o cualquier molestia o síntoma de fimosis, es importante consultar con un urólogo. En Atlàntida Assegurances, tenemos a tu disposición diferentes seguros médicos para que tengas acceso a la mejor atención médica cuando más la necesites. Conoce, sin largas listas de espera, cómo mejorar tu calidad de vida y cuidarte de la mejor forma.

Defensor del Asegurado:
Sr. Jaume Solé Riera
Doctor en Derecho, en la especialidad de Derecho Procesal
Profesor titular numerario en la Universidad Pompeu Fabra.
Correo electrónico: [email protected]