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“Hay más de 40 causas que provocan dormir mal, pero tenemos soluciones”

Doctor Eduard Estivill es médico pediatra

El doctor Eduard Estivill es médico pediatra, neurofisiólogo y especialista en medicina del sueño. Se formó como pediatra y neuropediatra en el Hospital del Vall d’Hebron, donde trabajó durante 8 años y después ejerció en el Hospital Sant Joan de Déu otros 8 años como neuropediatra. Posteriormente, viajó a Estados Unidos para formarse en la especialidad de Medicina del Sueño y desde hace casi 40 años preside la Clínica del Sueño Estivill en Barcelona. Es autor, entre otros libros, de “Duérmete, niño”, un volumen que aporta pautas para educar a los niños pequeños a dormir correctamente. 

¿Qué le ha llevado a incorporar la Clínica del Sueño a los servicios de Atlàntida? 

Pensamos que podemos brindar esta facilidad para que la gente resuelva sus problemas con entidades solventes. No hacemos convenios con todo el mundo, ni mucho menos. Escogemos a las personas que creemos que hacen bien su trabajo y que ofrecen un buen servicio. Por esto, esta relación con Atlàntida nos parece muy adecuada. 

¿Qué significa para los asegurados de Atlàntida tener acceso a su Clínica del Sueño?

Tenemos 38 años de experiencia y una reputación, porque somos muy serios. Ofrecemos sobre todo seriedad para tratar los problemas del sueño. No somos gurús, no interpretamos, somos científicos que utilizamos la ciencia para ayudar a las personas y creo que todas las personas de Atlàntida podrán disfrutar de estas posibilidades de curar sus problemas de sueño.

¿Dormir bien es bienestar o es salud?

El sueño es un taller de reparación y restauración. Por lo tanto, dormir es esencial para estar bien al día siguiente, tanto por la salud como por el bienestar de tipo físico y mental. Si dormimos bien, estamos más alegres, más felices y rendimos mejor. Por lo tanto, el sueño es la actividad más importante que realizamos a lo largo de la vida. Si contamos que podemos vivir 90 años, veremos que 30 años los pasamos durmiendo. Con lo cual un tercio de la vida nos la pasamos durmiendo. Y la gente dirá “hombre, cómo puede ser tantas horas durmiendo con la cantidad de cosas que hay que hacer”. Bueno, dormimos para estar despiertos. Por lo tanto, si no durmiéramos estos 30 años, no podríamos estar los otros 60 despiertos.

En general, ¿dormimos bien?

No, en general dormimos mal. Porque dormir es una situación que está muy condicionada por diversos factores. Algunos son factores internos, relacionados con enfermedades. Por ejemplo, si hay un problema de salud mental dormimos mal. Si hay un problema neurológico, por ejemplo el Alzheimer, la gente duerme mal, si hay abusos de drogas, exceso de estimulantes, cafeína, dolor… Todo esto son causas de dormir mal, pero la causa más importante no es una enfermedad, sino es como vivimos nuestro día actualmente. Esta vida que nos toca vivir está llena de estrés, de tensiones, de no saber desconectar. Y esto lleva a que las personas duerman mucho peor que hace unos años.

Entonces, ¿no es una percepción?

No, es una realidad y cada vez más la gente está un poco concienciada de este tema. Antes no se hablaba del dormir. La medicina del sueño es una especialidad muy nueva. No hace más de 100 años que los especialistas trabajamos en este temario. Por lo tanto, mucha gente hasta ahora pensaba que dormir era perder el tiempo y solo ha sido en los últimos 20 o 30 años que las personas están ya concienciándose de que dormir es muy importante y que se pueden solventar los problemas de sueño. 

Doctor Eduard Estivill es médico pediatra

¿Cuáles son los problemas más comunes que ve en su consulta? 

Los dividimos en 3 grandes grupos: la gente que no duerme, la gente que duerme demasiado y la gente que no deja dormir. La gente que no duerme son los insomnes. Hay muchas causas que provocan mal dormir y lo que hacemos es ver primero qué causa el problema y después aplicar el tratamiento contra esa causa. Después está el segundo grupo, que son los que duermen demasiado, aquella gente que durante la noche no descansan bien y al día siguiente tienen demasiado sueño. Aquí estarían los que hacen apneas, los que tienen las piernas inquietas, incluso enfermedades como la narcolepsia. Y el último grupo es el que no nos deja dormir. Son esta gente que por la noche, aparte de roncar, que esto sí que no nos deja dormir, dan sacudidas con las piernas o se mueven mucho.

¿Y cómo se solucionan estos 3 problemas?

Pues yendo a la clínica del doctor Estivill, donde le harán una visita adecuada y el diagnóstico correcto, porque no hay una sola solución para todos los problemas. Por ejemplo, no hay una sola solución para la gente que duerme mal, porque hay más de 40 causas que provocan dormir mal. Antes se utilizaban las pastillas para solucionar los problemas de mal dormir. Ahora ya no lo hacemos nunca porque ya sabemos que la pastilla no es ni buena ni mala, sino que está bien empleada o mal empleada. Por lo tanto, en algunas situaciones la pastilla será correcta, pero en otras no servirá para nada. Por esto, lo más importante es acudir a un especialista que hará el diagnóstico con una visita, que consiste en un historial clínico, realizar las pruebas que sean necesarias para confirmar la sospecha del diagnóstico y aplicar el tratamiento correcto.

¿Qué señales nos tienen que poner en alerta para venir a consultarle?

Esta es una gran pregunta. Como el sueño es un taller de reparación, lo que hemos de ver no es tanto las horas que dormimos, sino como estamos al día siguiente. Si al día siguiente estamos alegres, con ganas de hacer cosas, tenemos fuerza, tenemos alegría, tenemos positivismo, entonces quiere decir que las horas que hemos dormido son adecuadas. La señal para saber que no dormimos bien es ver cómo estamos durante el día: si nos levantamos cansados, si tenemos dolor de cabeza, nos dormimos delante de situaciones aburridas… esto es muy importante. Todo esto son síntomas que nos tienen que hacer pensar que podemos tener un problema de sueño y acudir a la persona que pueda ayudarnos mejor. 

¿Dormir mal puede aumentar el riesgo de sufrir determinadas enfermedades?

Totalmente cierto, porque el sueño es un taller de reparación física y reparación mental. Durante la noche, lo que hacemos es reparar nuestros tejidos para poder gastar esta fuerza al día siguiente y reparamos nuestra mente, o configuramos de nuevo nuestra mente, para poder estar bien al día siguiente y aceptar las situaciones emocionales que vamos a vivir. Si este taller no funciona correctamente, lógicamente al día siguiente tendremos todas estas complicaciones que hoy en día podemos solucionar.

¿6 horas de sueño son suficientes?

La respuesta tiene que ser sí, pero en función de la edad. Por ejemplo, un niño de 4 años, que se mueve mucho y que aprende muchas cosas, gasta mucho la parte física y la parte mental y necesita 11 horas para reparar y estar bien al día siguiente. 

  • Un adolescente, que se sigue moviendo mucho y aprendiendo mucho, pero no tanto como un niño de 4 años, necesita 9 horas. 
  • Un adulto necesita entre 7 y media y 8. Esto sería el 90% de los adultos y solo hay una pequeñísima parte, que es un 5%, que con 5 o 6 horas es suficiente. Pero estos que dicen dormir 5 o 6 horas tienen que dormirlas todos los días de la semana, todas las semanas del mes, todos los meses del año. No sirve decir “yo de lunes a viernes duermo 6 horas y el fin de semana recupero”. 
  • El sueño no se recupera, el sueño se pierde como el tiempo. Nadie dice “yo solamente desayuno los lunes y después el fin de semana ya comeré todo lo que no he comido durante la semana”. Esto es una tontería. Por lo tanto, estas horas del adulto, que serían alrededor de 7 y media, las necesita la gran parte de la población. 

Y, por último, sí que es cierto que sabemos algo nuevo y es que:

  • A medida que nos hacemos mayores, por ejemplo, a partir de los 65-70 años, ya no nos movemos tanto, ya no aprendemos tantas cosas, porque ya sabemos muchas, con lo cual el sueño, el taller, con 6 horas o 6 horas y media puede tener suficiente. Y esto hay que complementarlo con 1 o 2 pequeñas siestas. Es lo que hacemos los abuelos cuando dormimos estas 6 horas durante la noche y durante el día cerramos un poco los ojos delante de la tele antes de comer o cenar o después de comer o cenar. Esto es muy importante explicarlo para la gente mayor, que con estas 6 horas o 6 horas y media tienen suficiente. 

Porque cuando somos jóvenes tenemos mucho sueño y poco tiempo para dormir. Cuando somos mayores tenemos mucho tiempo para dormir y poco sueño, con lo cual pensamos que hemos de dormir más, recurrimos a las pastillas y aquí es donde nos equivocamos. Porque una pastilla para dormir provoca esto: dormir. Por ejemplo, un abuelo, o yo mismo, me puedo tomar una pastilla para dormir y levantarme a lo mejor al cabo de 3 horas para ir al baño porque mi próstata me lo pide. ¿Entonces, qué pasa? Que me levanto bajo los efectos de la pastilla, con lo cual tengo un riesgo superior a padecer una fractura de cuello de fémur. Por esto las pastillas en la gente mayor no son adecuadas.

¿Cuál sería la duración ideal de una siesta?

Lo primero que hemos de entender es porque hacemos las siestas y, para contestar la duración, hemos de saber lo siguiente: cuando dormimos es como si bajamos los peldaños de una escalera. El primer peldaño es el sueño superficial, que suele durar entre 15 y 20 minutos. Posteriormente, caemos en un sueño profundo. Pues bien, hoy en día sabemos que el cerebro está preparado para dormir en la franja horaria nocturna, que va desde las 10-11-12 de la noche hasta las 6-7 de la mañana. Esto sería el sueño normal en esta franja horaria. Pero 8 horas después de habernos levantado, el cerebro tiene una pequeña necesidad de siesta. Pequeña significa corta, porque es un complemento de las 8 horas que hemos dormido durante la noche. Si nosotros dormimos 6 horas y hacemos la siesta, entonces seguramente tendremos demasiado sueño, caeremos en un sueño profundo, y es cuando nos levantamos con la sensación de que la siesta no sirve para nada.

¿Es lo mismo dormir muchas horas que dormir bien?

No. Cuando dormimos bajamos los peldaños de una escalera y lo que puede pasar es que haya situaciones externas que no nos dejen bajar estos peldaños. Siempre explicamos que no es lo mismo descansar que dormir profundamente. Hay gente que duerme las horas pero no llega las fases más profundas. Pero esto es un síntoma, ya que la gente te puede decir “mira, yo duermo las horas, pero me siento con poca energía, que no descanso”. Entonces es cuando hay que estudiar cuál es la causa de que este sueño no sea profundo.

¿Si me despierto a medianoche, qué puedo hacer para volverme a dormir?

Esto es muy habitual hoy en día, este tipo de insomnio por tensiones y estrés. Hay varias técnicas. No hay que tomar pastillas para esta situación porque no la va a arreglar, sino que muchas veces el consejo más práctico sería salir de la cama, tomar un libro con poca luz e intentar hacer algo aburrido para desconectarnos. Sería una pequeña ayuda para esta gente que le cuesta dormir cuando se despierta a medianoche.

¿Y durante el día? ¿Hay algo que puedo hacer para dormir mejor por la noche?

¡Todo! El sueño empieza cuando abrimos los ojos por la mañana. Todo lo que hacemos durante el día son pautas que nos ayudan a dormir mejor, que son muy fáciles de entender pero muy difíciles de cumplir, porque los humanos somos muy poco responsables con nosotros mismos. Las rutinas son muy fáciles: levantarnos siempre a la misma hora, dormir a la misma hora, hacer ejercicio a primera hora de la mañana, si no podemos ir andando hasta el trabajo o si vamos en transporte público, bajar una parada antes y andar al menos 15 minutos, que nos toque la luz del sol por la mañana… Y las comidas también son importantes. Hay que desayunar como un rey, almorzar como un príncipe y cenar como un lacayo. Cenar poco y cenar pronto para dejar que el estómago haga esto que ahora está tan de moda que se llama el ayuno intermitente, que es lo que hacían antes los bisabuelos, cuando no había luz. Se iban a dormir a las 8 y se levantaban por la mañana a las 5 cuando salía la luz. Estas son las rutinas de sueño que todo el mundo sabe. Y te dicen “bueno, ya sé que la luz de los móviles no me va bien, ya sé que no puedo hacer ejercicio a última hora de la noche”, pero nadie las cumple o casi nadie las cumple. Sí que conseguimos que cuando se cumplen las personas duerman muchísimo mejor.

¿Dormir con el móvil en la mesita de noche es recomendable? 

La luz que provoca el móvil puede parar la función tan importante que es la secreción de melatonina. Pero ahora sabemos algo más. Algo más que puede ayudar, muy novedoso. No es tanto la luz que emite el móvil, porque en realidad es poca y además se puede poner en modo noche, para que la pantalla baje de intensidad, sino que son los contenidos que nosotros miramos en este móvil. Los contenidos son terriblemente adictivos. Por ejemplo, cuando lees un libro lo que harás es estar un capítulo a lo mejor, o si escuchas música, oirás un par de canciones. Empieza y termina. El scroll de Instagram y de Tiktok no terminan nunca. Y además te van dando estímulos de cosas que te interesan. Si te gustan las plantas, te enseñarán cómo trasplantarlas. Si te gusta un tipo de música, te pondrán aquel tipo de música. Es decir, te engancha. Con lo cual es muy difícil dejar el móvil y hemos de hacer algo muy práctico: hay que pactar con nosotros mismos. No podemos aconsejar que no utilicemos el móvil porque nadie nos hará caso. Hay que pactar. Por ejemplo, nos fijamos 20 minutos. Podemos utilizar el móvil con el modo noche, poca luz y 20 minutos. Nos ponemos alarmas y cumplir la alarma es un poco más fácil cuando ya tenemos el por qué lo hacemos. Nos dejamos utilizar el móvil para, quizá, relajarnos, pero hemos de limitar el tiempo que lo utilizamos.

¿Y si no lo consultamos, pero dormimos con el móvil al lado de la cabeza?

Esto es la teoría, ahora que todavía no tenemos datos científicos, de si los campos magnéticos pueden influenciar o no en el sueño. Todavía no sabemos nada. Nosotros somos científicos y solo recomendamos u opinamos cuando hay una teoría científica demostrada. En cuanto a esto, todavía no sabemos nada. Es decir, podemos utilizar los móviles porque no sabemos qué va a pasar. A lo mejor dentro de 50 años nos dicen que el móvil nos ha trastocado, pero, bueno, yo ya no estaré en este mundo. 

¿Los ronquidos son un problema de salud?

Claro. Roncar no es normal. Por ejemplo, ahora estamos aquí haciendo este trabajo y nadie ronca. ¿Por qué? Porque estamos despiertos. El ronquido se produce cuando, al anochecer, nos relajamos y esta relajación nos cierra el paso del aire, sobre todo por el cuello. El aire entra y sale por un sitio más estrecho, hace vibrar las cuerdas vocales y provoca el ronquido. Pero este cierre del paso del aire puede ser total y entonces se llama una apnea. Y esto sí que es grave porque la apnea significa falta de oxígeno y a la larga puede afectar a todo nuestro sistema cardiovascular, con lo cual el riesgo de tener un infarto es muy alto cuando roncamos mucho y tenemos muchas apneas. Esto es muy importante que todo el mundo lo entienda. Esto lo tratamos y muy bien aquí en nuestras unidades y todas las personas de Atlàntida podrán disfrutar en algún momento de esta solución. Roncar no es normal, roncar puede matar. 

¿Y cómo podemos saber si sufrimos la apnea del sueño?

Por las consecuencias. Si la persona que duerme mal y tiene apneas duerme en pareja, el diagnóstico ya está claro, pero hay mucha gente que duerme sola. Con lo cual la manera de saberlo es por las consecuencias del día siguiente. La consecuencia más importante es la somnolencia. Si estamos haciendo algo aburrido, no en la vida diaria, que estamos muy motivados y nos movemos, sino que cuando hacemos algo de relajación, estamos aburridos, conduciendo, leyendo algún libro que no nos gusta o no nos interesa, si nos viene la somnolencia esta es la señal inequívoca de que nuestro sueño no ha sido correcto y hay que ir al médico.

¿Cuándo tenemos que preocuparnos de si un niño pequeño no duerme bien?

Esta es otra de las buenas preguntas porque los niños, igual que los adultos, tienen problemas de sueño. Primero hay muchas causas médicas. Por ejemplo, un niño que puede tener alergias duerme mal, el que tiene intolerancias duerme mal, las pequeñas otitis dan mal dormir, niños con febrículas… Todo esto son causas de mal dormir en un niño que el pediatra descarta. Después está la causa más importante, que sería bastante frecuente: un 30% de los niños tiene un mal hábito de dormir. Gracias a los estudios científicos en los que hemos colaborado, cuando yo estuve en Detroit haciendo la especialidad allí con mi amigo el pediatra Richard Ferber, vimos qué cosas se podían hacer para enseñar a dormir a los niños. Esto fueron normas que llamamos de enseñanza de este hábito, publicadas científicamente, aceptadas por toda la comunidad científica, que son las que se aplican actualmente para que los niños duerman mejor.

¿Cuáles serían estas normas?

No se pueden explicar en 5 minutos, porque primero hay que entender que es lo que sucede en el cerebro del niño. El cerebro del niño cuando nace es inmaduro, con lo cual no puede hacer un sueño seguido. El sueño está regulado por un pequeño grupo de células, que es nuestro reloj biológico. Cuando nacemos, este reloj biológico es inmaduro, por esto el niño no duerme seguido, duerme a trocitos. Hay otras zonas del cerebro que son inmaduras cuando un bebé nace. Por ejemplo, no habla enseguida que nace, no anda, porque los centros del cerebro que regulan estas funciones son inmaduros. Entonces, lo que descubrimos nosotros es que hay que aplicar unas normas, cómo poner unos horarios, una conducta adecuada, enseñar al niño a dormir. Y si lo hacemos bien, en menos de una semana los niños pasan de ser un desastre, porque no duermen, a dormir 11 horas seguidas.

¿Qué les diría a las personas que cada día utilizan pastillas para dormir?

Todo depende de si funcionan o no funcionan. La pastilla no es ni buena ni mala. Si la causa que provoca el mal dormir se puede tratar con un fármaco, entonces es muy correcto. Hay problemas de ansiedad que se pueden tratar con fármacos, hay problemas de depresión que se pueden tratar con fármacos. En cambio, si una persona duerme mal porque tiene unas malas rutinas de sueño, los fármacos no harán nada. Con lo cual lo más importante es que la medicación siempre sea controlada por el médico, nunca automedicación. Los farmacéuticos también pueden ayudar mucho porque saben mucho de esto. También están los productos no farmacológicos. Mucha gente utiliza suplementos, como la melatonina. Todo esto es correcto, pero siempre que sea el médico el que los aconseje, porque no sirven para todo. Si una persona, por ejemplo, duerme mal porque se toma 10 cafés al día, por más melatonina que se tome no dormirá bien.

¿Si tuviera que darnos un solo consejo para dormir bien, cuál sería?

Lo que me decía mi abuela. Cuando yo le expliqué que me dedicaba a este tema, le dije “mira, la gente duerme mal, les enseñamos a dormir”. Y me contestó “uy, esto es muy fácil, La gente duerme mal porque no tiene la conciencia tranquila”. Y la verdad es que la abuela ha tenido toda la razón del mundo.

¿Qué mensaje le gustaría mandar a los pacientes y asegurados de Atlàntida?

El mensaje es muy positivo porque, gracias a lo que sabemos hoy en día del sueño, todo se puede mejorar. Algunas situaciones las curamos del todo y las personas duermen perfectamente bien, y otras las conseguimos mejorar con el tratamiento. Por lo tanto, el mensaje es de esperanza. Es una especialidad nueva pero con mucha repercusión en el beneficio para los pacientes. Todos salen muy agradecidos de visitar la Clínica Estivill. Y nosotros estamos muy orgullosos de pertenecer a este grupo porque sabemos que podemos brindar a todas las personas una mejor calidad de vida.

Atlàntida celebra el año próximo su centenario. ¿Qué le parece que una entidad que fue pionera en su momento llegue a estos 100 años?

Yo creo que este es un modelo serio, un modelo serio de ayudar a las personas. La unión de todo este grupo de profesionales, que son los que brindan estos servicios, lo han hecho muy bien en Atlàntida. Bien quiere decir serios. Lo más importante en nuestra profesión es la seriedad. Significa que haya detrás una buena praxis, que las cosas se hagan bien, y que de alguna manera la gente pueda beneficiarse de esto. Y esto Atlàntida lo tiene.

Si quieres ver toda la entrevista, mírala aquí.

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Defensor del Asegurado:
Sr. Jaume Solé Riera
Doctor en Derecho, en la especialidad de Derecho Procesal
Profesor titular numerario en la Universidad Pompeu Fabra.
Correo electrónico: [email protected]