
Esta bacteria de forma helicoidal suele afectar al estómago y el duodeno, provocando úlceras y otras posibles complicaciones. Los antibióticos, combinados con otros medicamentos, son una forma efectiva de combatir su presencia en nuestro sistema digestivo.
El nombre de esta bacteria se ha hecho muy popular, dado que es una de las causas más frecuentes de las úlceras estomacales. De hecho, puede presentarse en algún momento de la vida en más de la mitad de la población mundial.
La denominación Helicobacter hace referencia a su morfología en espiral, mientras que el término pylori alude al lugar donde se ubican las células por las que siente mayor afinidad: el píloro, que es la válvula que separa el estómago del duodeno.
La bacteria de H. pylori se transmite siempre de una persona a otra y puede diseminarse de las siguientes formas:
Esta infección es asintomática la mayoría de las veces, pero entre un 10 y un 15% de las personas infectadas con H. pylori desarrollan la enfermedad de úlcera péptica (que es la llaga que afecta a la mucosa que recobre el estómago o el duodeno, clasificándose en úlcera gástrica o duodenal según el lugar de ubicación).
Cuando la úlcera es pequeña puede no dar ningún síntoma; otras, en cambio, pueden llegar a producir dolor y/o un considerable sangrado.
Algunos síntomas comunes son:

Cuando el paciente ha tenido molestias o dolor en el estómago de modo persistente, o cuando existe un historial previo de úlceras, el médico puede recomendar alguna de estas pruebas, según las características y los síntomas del paciente, para detectar si existe presencia de H pylori:
Para sanar la úlcera y minimizar el riesgo de que vuelva a desarrollarse, se suelen suministrar tratamientos con una combinación de medicamentos que buscan matar la bacteria, si aún está presente, y reducir los niveles de ácidos en el estómago.
El tratamiento estándar dura, aproximadamente, entre diez y quince días, y suele basarse en una combinación de:
Es muy importante seguir correctamente la pauta y completarla para la curación de la infección.
Es importante consultar con un especialista cuando sintamos molestias persistentes en el estómago, ya que una infección crónica de H. pylori puede acabar generando enfermedades o síntomas importantes, como:
Evidentemente, si creemos que puede darse cualquiera de estas circunstancias, debemos actuar con rapidez y dirigirnos a los servicios médicos de urgencias.
Afortunadamente, la Helicobatcer pylori es curable en una amplísima mayoría de casos. Aunque suele estar vinculada a las condiciones de vida en países en vías de desarrollo o en lugares hacinados, lo cierto es que el contacto social facilita que pueda aparecer en cualquier circunstancia. Por eso, la mejor idea, para evitar que pueda generar futuras complicaciones, es estar atentos a la aparición de síntomes en nuestro sistema digestivo para acudir a los profesionales siempre que sea necesario.
Dra. Claudia Pueyo
Centro Médico Atlántida

Defensor del Asegurado:
Sr. Jaume Solé Riera
Doctor en Derecho, en la especialidad de Derecho Procesal
Profesor titular numerario en la Universidad Pompeu Fabra.
Correo electrónico: [email protected]