Nuestro conducto auditivo y el agua -tanto dulce como salada- no son muy buenos amigos. Sobre todo ahora que se acerca el verano, hay que tomar algunas precauciones para prevenir el dolor de oído causado por el contacto frecuente con el agua. El llamada oído del nadador es en realidad una otitis externa causada por una infección bacteriana, generalmente porque se queda agua retenida en el canal auditivo externo por un largo período de tiempo. Este espacio húmedo provoca la multiplicación de las bacterias.
Para evitar sufrir el oído del nadador, conviene seguir estos consejos:
Y, sobre todo, hay dos cosas que es importante evitar:
Los síntomas
El oído del nadador no es contagioso y lo puede sufrir cualquier persona, pero es más común en los niños y niñas. Sus síntomas más habituales son picor dentro de la oreja, secreciones, inflamación y, sobre todo, dolor cuando se estira la oreja o se hace presión en el oído externo. El dolor puede llegar a ser muy intenso, pero en realidad el oído del nadador se considera una infección leve que se cura con pocos días.
Si tiene alguno de estos síntomas, consulte a su médico para que haga el diagnóstico, ya que no hay que confundir el oído del nadador con las infecciones del oído medio, que suelen dar fiebre. El oído del nadador se puede tratar con gotas que contienen antibióticos. A veces también llevan corticoides para bajar la inflamación del canal auditivo.
Para aquellas personas que cuando nadan hacen otitis de repetición, a pesar de las medidas preventivas explicadas, existen unas gotas óticas que se encuentran en las farmacias que disminuyen el Ph interno del oído. Esto impide el sobrecrecimiento de microorganismos que pueden causar infecciones.

Defensor del Asegurado:
Sr. Jaume Solé Riera
Doctor en Derecho, en la especialidad de Derecho Procesal
Profesor titular numerario en la Universidad Pompeu Fabra.
Correo electrónico: [email protected]