
El estrés posvacacional es una reacción adaptativa al cambio de ritmo entre las vacaciones y la rutina diaria. Una reincorporación gradual al trabajo, mantener hábitos saludables, priorizar el autocuidado y promover una actitud optimista puede minimizar sus efectos.
Después de un periodo de vacaciones, la vuelta a la rutina puede suponer un reto para muchas personas. La relajación, el ocio, el descanso, las actividades, los viajes y las escapadas a la playa llegan a su fin, y dan paso a las demandas y las obligaciones de la vida diaria.
Según los expertos, esta situación provoca que muchas personas sufran efectos físicos y emocionales similares al estrés que les dificultan adaptarse de nuevo a la rutina, y pueden sentir fatiga, cansancio, problemas de sueño, desmotivación o tristeza, entre otros efectos.
Un estudio realizado en 2019 por la empresa de gestión de talento LHH alertó que “4 de 10 españoles sufrirán el síndrome posvacacional”, y que es característico de los países en los que los empleados tienen periodos largos de vacaciones, como España, donde el grueso del descanso anual se concentra habitualmente en los meses de verano. La investigación, que encuestó a más de mil trabajadores, reflejó que el 41% de los participantes estaba sufriendo o sufriría el síndrome posvacacional al reincorporarse al trabajo tras el periodo vacacional.

El estrés posvacacional, conocido también como síndrome postvacacional o depresión posvacacional, se categoriza como un trastorno adaptativo. El Instituto Europeo de Psicología Positiva define este fenómeno como “un grupo de síntomas comunes que las personas sufren cuando regresan a su trabajo o a sus obligaciones de estudio después de un período de descanso o vacaciones”.
La ruptura brusca del tiempo de ocio y descanso afecta directamente al cuerpo y la mente, especialmente después de periodos prolongados de vacaciones, en los que el cerebro se acostumbra a niveles bajos de estrés. La relajación y la calma contrastan con el ritmo de la vida laboral, y esta situación puede causar malestar y dificultades para adaptarse a la rutina.
Según la psicología, el estrés suele durar entre pocos días y dos semanas, duración que corresponde al periodo natural para adaptarse a un cambio o a un nuevo hábito. Si los síntomas se prolongan durante un periodo más largo, esto podría indicar un problema más severo que debe ser tratado por profesionales.

La clave para minimizar el estrés posvacacional consiste en hacer que la transición entre las vacaciones y la rutina sea lo más leve posible, y para lograrlo existen pequeñas prácticas para evitar este malestar y experimentar una adaptación positiva y gradual.
En definitiva, volver al orden de la rutina y del trabajo después de un largo periodo de vacaciones y desconexión no es una tarea fácil, pero los síntomas de estrés posvacacional se pueden moderar con prácticas que promueven el bienestar, la relajación, la organización y el autocuidado, para así garantizar una buena reincorporación a la vida laboral.
Dra. Claudia Pueyo
Centro Médico Atlántida

Defensor del Asegurado:
Sr. Jaume Solé Riera
Doctor en Derecho, en la especialidad de Derecho Procesal
Profesor titular numerario en la Universidad Pompeu Fabra.
Correo electrónico: [email protected]