
Las vacaciones de semana santa o verano son, a menudo, sinónimo de viajes. Más cortos o más largos, a destinos lejanos o más domésticos, con actividades deportivas incluidas o con visitas culturales… Sea como sea, y por modestas que sean las escapadas, requieren una planificación previa para minimizar los riesgos, sobre todo si vamos a países exóticos con unas condiciones higiénicas y sanitarias distintas a las nuestras.
Lo primero que debe hacerse es informarse bien del destino escogido. No sólo porque pueda ser un país donde sean necesarias vacunas o profilaxis específicas, sino también porque puede estar inmerso en un conflicto bélico más o menos latente o en una situación de inestabilidad política. En estos casos, es recomendable ponerse en contacto con la embajada o el consulado más cercano para comunicar nuestra presencia en ese lugar y las características de nuestro viaje. De hecho, contactar con las autoridades españolas nunca está de más, por si necesitamos algún tipo de ayuda durante el trayecto.
Una vez bien informados de las características de nuestro destino, hay algunas precauciones a seguir tanto antes de marcharse como durante el viaje:

En caso de padecer alguna enfermedad crónica, es aconsejable informarle del viaje a nuestro médico, que siempre podrá afinar más en las recomendaciones.
Otra de las cosas siempre aconsejables, sobre todo si salimos al extranjero, es contratar un seguro de viaje que disponga de coberturas sanitarias. En determinados países, la asistencia médica y hospitalaria puede salir muy cara.

Defensor del Asegurado:
Sr. Jaume Solé Riera
Doctor en Derecho, en la especialidad de Derecho Procesal
Profesor titular numerario en la Universidad Pompeu Fabra.
Correo electrónico: [email protected]