
La doctora Estela Rodríguez es cardióloga clínica. Para ella, la actividad física moderada es fundamental para cuidar el corazón y llegar con mejor salud cardiovascular al final de la adultez: “hay una diferencia muy importante entre un paciente de 70 u 80 años que nunca hizo nada y el que hizo deporte toda su vida”. También lamenta que las mujeres suelen llegar más tarde que los hombres a la consulta, lo que complica el pronóstico, y señala que la obesidad “enferma el corazón”. A parte de ser cardióloga clínica, la doctora Rodríguez se ha formado también en Medicina Estética.
En Atlàntida, básicamente me dedico a la cardiología clínica, visita de pacientes e interconsultas que puedan ocurrir, realización e interpretación de electrocardiogramas, pruebas de esfuerzo e imágenes como eco doppler cardíaco.
Básicamente, la cardiopatía isquémica y después todo lo que sean enfermedades que son frecuentes, las enfermedades no transmisibles, las enfermedades que te llevan a tener un infarto del corazón: la hipertensión, el colesterol, la diabetes, la obesidad… Todas estas enfermedades que predisponen a tener enfermedades más graves del corazón, como un infarto o incluso llegar al fallo cardiaco.
Básicamente lo que le recomendamos a todos los pacientes: vida sana, hábitos de vida saludable, siempre realizar actividad física moderada, una alimentación saludable, dieta mediterránea, controlar el estrés, dormir de manera adecuada. Es lo más importante para poder llegar a una edad más tardía y tener una mejor calidad de vida. Vivir mejor y estar mejor.
La actividad física es fundamental. Hay una diferencia muy importante entre un paciente de 70 u 80 años que nunca hizo nada y el que hizo deporte toda su vida. En estas patologías, el estado físico cómo se llega afecta en cómo el cuerpo puede afrontar esa patología. Entonces, la actividad física, mientras más, mejor, sobre todo aeróbica y la parte muscular.
También el estrés, la ansiedad, la depresión, el insomnio son todas predisponentes de patologías mayores que, aunque lo minimicemos, son muy importantes y pueden llevar a que nuestro corazón se enferme.
Totalmente. Si prevenimos, somos capaces de salvar vidas. Hay patologías donde llegamos realmente muy tarde. La prevención es una herramienta muy importante para que nuestro corazón esté lo más sano posible. Si tratamos las patologías antes, diagnosticamos antes, podemos cuidar y tratar mejor el corazón.
Prevenir significa que, si tenemos alguna dolencia o nos pasa algo, acudir al médico especialista, en este caso el cardiólogo, Y pasada cierta edad, si tenemos alguna enfermedad, alguna patología, antecedentes de enfermedad del corazón en nuestra familia, hacerse un chequeo cardiovascular, comprobar que todo esté bien para poder seguir con nuestros hábitos saludables y hacer actividad física, que es lo más importante. Y entre la niñez o adolescencia o adultez temprana, si tenemos algún síntoma o si tenemos antecedentes de las familias, chequear que esté todo bien.
Todo va a depender del paciente en función de la patología que tenga. Pero un paciente que no tiene ninguna enfermedad, ninguna patología, ninguna dolencia y hace actividad física de manera moderada, lo ideal sería mínimamente hacer una analítica, un electrocardiograma, una ecografía del corazón y una prueba de esfuerzo.
La periodicidad de las pruebas depende de cada paciente. Si somos pacientes jóvenes en adultez temprana, que no tenemos ninguna patología, se pueden realizar cada 2 o 3 años. Si somos mujeres que ya estamos en la menopausia, nos correspondería un chequeo cardiovascular anual, dependiendo siempre de las patologías que tengamos. En los hombres, sería a partir de los 50 años.
Más que nada, alguna sensación atípica en el pecho, en el tórax, dolor o presión, sobre todo en el esfuerzo, sensación de ahogo…Que sea repentino, de una manera súbita y desencadenado con el esfuerzo, o que sea progresivo, que cada vez hago menos esfuerzo y me duele más, que no sean episodios aislados. Hay distintas características de los dolores que nos pueden orientar hacia una enfermedad del corazón, como un infarto u otras patologías un poco más complicadas. Después, obviamente, la sensación de latidos anormales o de tener la frecuencia del corazón rápida. Y sobre todo también el decir “antes sí podía hacer algo, como subir las escaleras sin cansarme, y ahora me canso de una manera exagerada”.
Infalible no hay nada en la vida. A ver, tenemos las pruebas diagnósticas, que es lo más importante para hacer un diagnóstico de un infarto, pero siempre la idea es llegar antes. Infarto significa muerte de células, tenemos que llegar antes de esto. Siempre lo más importante es prevenir, diagnosticar y tratar antes de tener la patología.
Sí. Hay una diferencia muy importante entre los hombres y las mujeres. La mujer generalmente lo minimiza todo. Si le duele el pecho, va a seguir cuidando los hijos o los nietos y va a seguir trabajando. Consulta más tarde y se la minimiza. Y sobre todo a las mujeres, cuando acuden a urgencias por dolor de pecho, se les dice “es ansiedad, es depresión, es mujer, no pasa nada” y así pasan muchos infartos de manera silente. Se llega mucho más tarde a un diagnóstico en una mujer que en un hombre.
El hombre generalmente tiene los signos de alarma más en cuenta. Le duele un poquito la uña del dedo gordo y va al médico y la mujer no. Entonces, muchas veces llegamos tarde con las mujeres. Es una cuestión cultural muy importante y que la estamos trabajando. La mujer minimiza mucho lo que siente y llega tarde a la consulta.
Cuando las mujeres transitan por el periodo de menopausia, significa que tienen un déficit de estrógeno. Antes, el estrógeno las protegía de manera importante frente a un infarto. En cuanto bajan los estrógenos, aumenta el riesgo de tener alguna enfermedad del corazón y, a medida que va pasando la menopausia, hay todo un desajuste hormonal que predispone a que cojan peso. Algunas mujeres que tenían sobrepeso tienden a hacerse obesas, aumenta la tensión, aumenta la retención de líquidos, aumenta el colesterol… Van aumentando las factores de riesgo que predisponen a tener un evento cardiovascular.
Es una comorbilidad muy importante en nuestros pacientes cardiovasculares. Hay muchas veces que tratamos con muchísimo fármaco, con todo lo que se pueda y, sin embargo, el paciente no va a mejorar porque no estamos tratando la obesidad. Realmente, la obesidad enferma el corazón, hace que nuestro corazón entre en fallo cardíaco, nos predispone a tener un infarto. Estamos viendo pacientes muy jóvenes que están muy limitados por la obesidad. Si tratamos la obesidad, evitamos tener un infarto, evitamos que nuestro corazón entre en fallo, respiramos mejor, nos podemos mover mejor y obviamente mejora muchísimo nuestra calidad de vida. Es una patología muy importante, muy frecuente, que limita al paciente. Hay muchísimos pacientes con infartos, con insuficiencia cardíaca, con arritmias, con marcapasos, operados del corazón, que son obesos y que realmente les cambia el pronóstico si mejoramos la obesidad. Viven más y mejor y curamos patologías.
Yo creo que la inteligencia artificial va a ayudar muchísimo, pero, más allá de esto, se enfoca todo en la cardiología preventiva. Llegar antes. Eso es muy importante. Si hay obesidad, tratar la obesidad, promover la actividad física, tratar patologías como la dislipemia, en que es realmente un tabú el uso de los medicamentos para tratar el colesterol. O sea, diagnosticar y tratar patologías antes de que lleguemos a la afectación del corazón.
Porque hay una desinformación muy importante en cuanto a las estatinas, que son fármacos para controlar el colesterol malo. Existen hace muchos años y la verdad es que han demostrado salvar vidas y disminuir uno de los factores de riesgo cardiovascular más importante, que es el colesterol elevado. Este colesterol elevado predispone a los infartos, los ictus y la inflamación crónica. Y las estatinas son muy efectivas para estabilizar los niveles de colesterol y, sobre todo, bajar el colesterol malo y no deseado.
Nos encontramos muchísimos pacientes que no las quieren tomar. Es una lucha diaria explicarles por qué son necesarias y hay que poner en la en la balanza la posibilidad de prevenir un infarto. Es muy importante poder aclarar que realmente son fármacos que están estudiados y hay mucha evidencia científica desde hace años. Pero nos cuesta cada vez más, por esa desinformación muy importante que hay, que el paciente las empiece a tomar. Las estatinas son un pilar fundamental para el tratamiento de la cardiopatía isquémica y preventiva y, después haber tenido un infarto, para que no vuelva a ocurrir.

Queda muy poco tiempo para la vida fuera de la consulta, pero básicamente voy al gimnasio sí o sí, intento tener una vida lo más saludable posible e intento dormir las 8 horas. También hago mis trabajos de medicina estética, intento actualizarme en el poco tiempo que tengo, viajar, congresos, pero sobre todo intento tener una vida lo más sana posible.

Defensor del Asegurado:
Sr. Jaume Solé Riera
Doctor en Derecho, en la especialidad de Derecho Procesal
Profesor titular numerario en la Universidad Pompeu Fabra.
Correo electrónico: [email protected]