Los principales síntomas de una quemadura de sol incluyen enrojecimiento de la zona afectada, sensación de calor al tocarla, ardor o sensibilidad, inflamación localizada y, en algunos casos, aparición de ampollas.

Las quemaduras debidas al sol son uno de los principales factores de riesgo del melanoma, por lo que es primordial el uso de crema solar. Una vez se ha producido la quemadura, el cuidado de la piel también es primordial para asegurar que sana de forma correcta.
Cuando llega el verano, pasamos más tiempo al aire libre y, por lo tanto, estamos expuestos a las altas temperaturas. Eso incrementa el riesgo de deshidratación, de sufrir golpes de calor y, por supuesto, de sufrir quemaduras de sol. Más allá del dolor, el ardor y la descamación de la piel que puede provocar, esta lesión tiene consecuencias más graves para la salud, como el envejecimiento prematuro de la piel y, aún más preocupante, el incremento de riesgo de tener un melanoma.
Si has sufrido una quemadura solar recientemente, esto es lo que debes saber para tratarla y saber si debes acudir al médico.

Los síntomas de las quemaduras solares pueden tardar varias horas en aparecer, pero es importante actuar tras la exposición al sol para minimizar sus efectos. Así, no deberías esperar a sientir ardor en la piel al tocarla, a que se inflame la zona quemada o a que empiece a descamarse. Si te has expuesto al sol de forma prolongada sin ningún tipo de protección y tu piel empieza a mostrar síntomas de enrojecimiento:

Para tratar una quemadura solar en casa debes seguir una rutina de cuidados hasta que la piel muestre síntomas de recuperación de su color habitual.
Tras una quemadura de sol, deberás acudir a un médico de inmediato si:

Dicen que prevenir es curar y, en el caso de las quemaduras solares, es todo un acierto. No esperes a que sea demasiado tarde y protégete del sol antes de salir de casa. Usa el mejor protector solar para tu piel, cúbrete con ropa ligera, sombreros y gafas de sol, y, sobre todo, mantente a la sombra.
Los principales síntomas de una quemadura de sol incluyen enrojecimiento de la zona afectada, sensación de calor al tocarla, ardor o sensibilidad, inflamación localizada y, en algunos casos, aparición de ampollas.
Las quemaduras solares suelen pasar por tres fases:
En primer lugar, debes parar la exposición solar para evitar daños mayores. Después deberás evaluar la gravedad. En casos leves, puedes tratarla en casa con paños húmedos y fríos y una crema hidratante adecuada. En caso de necesitar atención médica, deberás acudir a un profesional de inmediato.
Ante una quemadura por el sol, es aconsejable utilizar productos cosméticos o de farmacia como las cremas hidratantes con aloe vera o un after-sun de calidad. En cambio, debería evitarse el uso de pastas de dientes, mantequilla, vaselina y otros remedios caseros, ya que podrían provocar una infección.
Las zonas del cuerpo más propensas a ser quemadas son el rostro (especialmente labios, nariz y orejas), el cuello, las manos, los hombros, los brazos y el escote, así que deberás ir con todavía más cuidado a la hora de protegerlas de los rayos del sol.

Defensor del Asegurado:
Sr. Jaume Solé Riera
Doctor en Derecho, en la especialidad de Derecho Procesal
Profesor titular numerario en la Universidad Pompeu Fabra.
Correo electrónico: [email protected]