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Los hongos en las uñas de los pies, una patología que va en aumento

Los hongos en las uñas del pie, la onicomicosis, es una de las patologías que se tratan con más frecuencia en la consulta del podólogo. El control clínico de las onicomicosis no es sencillo.

 Es importante hacer un correcto diagnóstico y descartar otras patologías que pueden asemejarse a la onicomicosis. Muchas veces aparece de forma aislada y otras de forma secundaria a una micosis (enfermedad) de la piel.

Perfil de la población afectada y factores de riesgo

Esta patología afecta entre un 2,6 y 2,8% de la población, principalmente a personas diabéticas, ancianos, inmunodeprimidos y los individuos enfermos del SIDA. Es más frecuente en hombres que en mujeres. 

Existen una serie de factores que pueden aumentar el riesgo de contagio. Está influida por condiciones climáticas, también profesionales y socioeconómicas.

 El aumento de la prevalencia es debido a diferentes factores: 

  • La exposición a hongos patógenos en instalaciones deportivas (gimnasios, piscinas, vestuarios …), y donde la humedad y el calor forman el ambiente óptimo para que se desarrolle el hongo.
  • El envejecimiento de la población.
  • El incremento del número de diabéticos.
  • Las uñas de los pies sufren la compresión y la oclusión del calzado, lo que hace que sean más frecuentes los microtraumatismos en la uña. Las uñas de las manos en cambio no padecen estas compresiones y la higiene es mucho más frecuente.
  • Los calzados de seguridad y punteras metálicas que utilizan ciertos colectivos profesionales. Estos tienen una predisposición a frecuentes onicosis (es decir, al desprendimiento de la uña del lecho ungueal). 
  • Las personas que sufren la onicolisi tiene mayor posibilidad de contraer el hongo.  Es una puerta de entrada dónde se acumula además la humedad y se crea un ambiente óptimo para el desarrollo del hongo. 

Hongos en las uñas de los pies

¿Cómo se cogen los hongos?

Los hongos acostumbran a crecer en lugares húmedos y cálidos y se cogen por contacto con el pie o la uña. La invasión de la uña generalmente se inicia por el borde libre y va avanzando hacia la base. 

Es más habitual la infección de las uñas de los pies que en las de las manos.

¿Qué síntomas presentan? 

Los hongos de las uñas de los pies (las onicomicosis) se manifiestan en forma de:

  • Alteración del aspecto normal de la uña (onicodistrofia)
  • La separación de la uña del dedo (onicolisi)
  • Engrosamiento de la uña.
  • Cambio de color (discromía). 

Puede afectar a una o varias uñas a la vez. 

Ante cualquier síntoma es importante acudir al podólogo para poder hacer un correcto diagnóstico y tratamiento. 

¿Cómo se diagnostican?

Para realizar un diagnóstico se realizan tomas de muestras de las uñas. Estas consisten en el corte y raspado de la uña afectada y se envía al laboratorio para identificar el tipo de hongo que causa la infección.  Un problema importante que nos encontramos es que en ocasiones resulta ineficaz, ya que la mayoría de las veces los resultados son falsos negativos, con lo que dificulta una orientación clínica. Ante este inconveniente, se opta por recetar medicamentos de amplio espectro. 

La decisión del tipo de tratamiento será por parte del facultativo teniendo en cuenta el grado de afectación de la uña, la edad del paciente y el grado de implicación por parte de este en realizar bien el tratamiento.

 Es fundamental concienciar al paciente que es importante hacer un control y un correcto seguimiento de la enfermedad.

Tipos de tratamientos

Los tratamientos puede ser tópicos, orales y con láser. Nunca se debe abandonar el tratamiento sin supervisión del podólogo.  Un gran número de veces nos encontramos en que el paciente abandona el tratamiento o lo aplica de forma irregular, interfiriendo así en el éxito de la curación y provocando el fracaso del tratamiento.

Para los tratamientos tópicos existen lacas ungueales que deben ser aplicadas de forma estricta y continuada por parte del paciente. Estos tratamientos suelen ser largos, con pocos efectos secundarios.

Los tratamientos orales tienen diferentes efectos secundarios que hacen necesario realizar análisis de sangre y controles periódicos. Hay que tener en cuenta que los tratamientos orales  pueden también interaccionar  con la medicación que suele tomar el paciente. 

Los tratamientos antifúngicos también pueden ir combinados (oral y tópico) dependiendo de la gravedad de la afectación de la uña.

 El láser es otra alternativa de tratamiento. Se suele aplicar combinado con las lacas ungueales  para mayor efectividad. Tiene un coste económico elevado.

 En algunos casos puede estar indicado la cirugía de la uña. Consiste en la extracción temporal de la uña para poder aplicar el medicamento antifúngico directamente en la infección que se encuentra debajo de esta, o la extracción definitiva de la misma, para las infecciones más graves y que no han respondido a ninguno de los tratamientos convencionales.

 Un problema muy habitual que suele ocurrir, son las recaídas de esta enfermedad, especialmente en las onicomicosis de las uñas de los pies. Hay pacientes que no consiguen quedar nunca libres de la enfermedad y arrastran la infección durante tiempo. 

 Por tanto, la onicomicosis es una patología benigna que en general está exenta de complicaciones, pero su diagnóstico y tratamiento no siempre es fácil. Siempre ha de estar supervisado por un profesional facultativo y se deben tomar una serie de medidas por parte del paciente por favorecer la curación y evitar las recidivas.

Medidas de prevención

  • Llevar las uñas secas, limpias y bien cortadas. Al cortar las uñas, se debe eliminar la suciedad que se acumula en el borde de la uña recortando al máximo, pero sin dañar los bordes de la misma, ya que las pequeñas lesiones también aumentan el riesgo de infección y por eso se debe tener especial cuidado con las pedicuras.
  • Es importante secarse bien los pies después del baño, especialmente en los espacios interdigitales con una toalla o incluso con un secador de pelo.
  • No compartir toallas.
  • Evitar la humedad de los pies usando calzado adecuado (tejidos naturales, zapatos que transpiren y no aprieten).
  • Ir siempre calzado en ambientes con mucha humedad.
  • Llevar las uñas pintadas todo el verano no es lo más favorable. Recortar la cutícula de la uña es un error muy frecuente que se realizan en los centros de estética. La cutícula es la protección natural de la uña y evita que penetren en ella el agua, la humedad o los organismos. Es la que se encarga de sellar nuestra piel de nuestra uña. Si se corta demasiado corremos el riesgo de dejarla sin esa barrera de protección de infecciones y dejar la uña desamparada. Lo correcto es eliminar la parte que se considera estrictamente “extra” e hidratarla. 

Los esmaltes de uñas pueden provocar una infección fúngica. Lo que ocurre al pintarnos las uñas es que la laca crea una barrera que impide la uña “respirar” y mantiene más tiempo la humedad en su interior.  Las personas que utilizan esmaltes deben ser muy meticulosas en su uso y no llevarlos durante un tiempo prolongado y dejar la uña al aire libre.

Hay que dejar descansar al menos un par de días sin pintarse las uñas. Aquellas personas que se pintan las uñas más a menudo, hasta en invierno, solo las perjudican más. 

  • Los esmaltes llamados permanentes o semipermanentes que se colocan para durar más tiempo son los más desaconsejados.  Los esmaltes de colores fuertes si se dejan mucho tiempo acaban absorbiendo el pigmento de la uña. Eso hará que se quede de un color amarillento, dando la sensación falsa de tener hongos cuando no los hay.

Durante la aplicación del tratamiento   antifúngico, no se recomienda pintar las uñas con los esmaltes, porque lo único que conseguimos es retrasar la curación de la misma y prolongar el tratamiento por más tiempo de lo normal. 

Las infecciones de hongos en las uñas se multiplican en verano porque estamos muchas más horas con los pies húmedos por las piscinas y playas, además hay más sudoración. 

Es fundamental tener en cuenta que cuanto antes detectemos y tratemos una uña infectada por hongos el pronóstico es mejor. El hongo al no tener sintomatología de dolor suele pasar inadvertido y cuando ya se acude a la consulta, las medidas de tratamiento a tomar son más agresivas.

Por lo tanto, lo recomendable es, si observamos cualquier cambio en el aspecto y color de la uña, acudir al especialista.

Marisa Balasch Farré

 Podòloga Col. Nº 689

Centre Mèdic Atlàntida

 

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