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Salud y contaminación atmosférica

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Uno de los factores que afectan ostensiblemente nuestra salud es la calidad del aire que respiramos. No es lo mismo vivir en una zona rural, con un aire limpio, que hacerlo en una gran ciudad con un nivel elevado de tráfico que produce un grado considerable de contaminación del aire, conjuntamente con otros elementos emisores de contaminantes, como calefacciones, chimeneas, la actividad industrial… el impacto de la contaminación sobre la salud nos puede pasar desapercibido pero muchos estudios demuestran que es la responsable de muchas muertes prematuras.

Los principales elementos contaminantes proceden mayoritariamente del tráfico de vehículos equipados con motores de combustión interna que consumen hidrocarburos, pero también de calderas de calefacción con el mismo tipo de combustibles o incluso gas natural. Todo este tráfico, además de contaminantes químicos, produce partículas sólidas en suspensión, que también afectan a nuestra salud.

Principales contaminantes

Los elementos contaminantes y sus efectos sobre la salud están bien estudiados por varios organismos en los ámbitos nacional e internacional, como la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA). Los principales elementos contaminantes, según la AEMA, son:

  • Monóxido de carbono (CO). Puede producir una reducción de la capacidad del transporte de oxígeno de la sangre. Esto afecta a los órganos internos, especialmente el corazón.
  • Dióxido de nitrógeno (NO2). Puede producir irritación e inflamación de las vías respiratorias con la consiguiente bronquitis y reducción de la capacidad pulmonar.
  • Partículas en suspensión. Normalmente clasificadas en dos categorías, las consideradas grandes, de un diámetro aproximado entre 10 y 2.5 milésimas de milímetro, y las finas, de un diámetro inferior a las 2.5 milésimas de milímetro. Pueden ser de origen orgánico o mineral y contener carbono, hierro, plomo y otros minerales. Las más peligrosas son las partículas finas, que pueden penetrar por los bronquios y los pulmones y provocar afectaciones respiratorias y cardiovasculares severas, incluido el cáncer de pulmón.

Otro contaminante químico potencialmente peligroso es el ozono, que puede provocar inflamación de los bronquios y los pulmones, así como irritaciones en los ojos y agravamiento del asma en los enfermos que lo padecen. Hay otros contaminantes, como el dióxido de azufre, con efectos similares a los anteriores.

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Mil muertes al año

En una ciudad con mucho tráfico, como Barcelona, ​​todos estos contaminantes están presentes en el aire que se respira. La exposición prolongada a estas sustancias puede llegar a provocar enfermedades graves como cáncer de pulmón y afecciones cardiovasculares y respiratorias, que pueden derivar en una mortalidad avanzada, acortando años de vida.

Según datos de la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB), se puede atribuir a la contaminación atmosférica unas 1.000 muertes anuales, que corresponden al 7% del total. También se atribuye a la contaminación unos 500 casos anuales de asma infantil -33% del total- y unos 110 nuevos casos de cáncer de pulmón -11% del total-. La ASPB afirma que los distritos de la ciudad que presentan índices de contaminación más elevados son el Eixample y Gràcia-Sant Gervasi.

En un ámbito más global, la Agencia Europea del Medio Ambiente valora en 400.000 al año las muertes prematuras atribuibles a la contaminación ambiental. Una problemática, pues, que merece una enérgica actuación de control y reducción de la contaminación atmosférica para una mejora de la calidad del aire que respiramos.

Mientras esto no se produce, podemos seguir una serie de recomendaciones:

  • no acercarnos a los tubos de escape de los vehículos si circulamos a pie o en bicicleta.
  • evitar circular en moto, porque es el vehículo más expuesto a la contaminación.
  • Ventilar nuestra vivienda durante las horas de menos contaminación.
  • Si circuláis en coche, ajustar los neumáticos a la presión adecuada, reducir la velocidad de circulación y frenar y acelerar de forma suave.

 Aquí podéis ver más consejos de la Agencia de Salud Pública de Barcelona.

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