Convivir con la migraña

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Se calcula que alrededor de un 10% de la población –especialmente mujeres– padecen crisis de migraña, una enfermedad para la que, a pesar de no existir una curación definitiva, sí hay tratamientos que pueden aliviar sus molestos síntomas.

El dolor de cabeza crónico es una de las enfermedades más frecuentes. No obstante, no todos los dolores de cabeza son iguales: la International Headache Society (IHS), por ejemplo, distingue entre más de doscientos tipos diferentes de cefalea.

La migraña, una cefalea que afecta a más de 5 millones de españoles

“La migraña, a diferencia de la mayoría de las cefaleas –que suelen tener un origen de tipo tensional–, es una afección crónica cuyo síntoma más evidente es un dolor de cabeza de origen intracraneal de tipo vascular”, explica la Fundación Migraña.

Se trata de una patología neurológica que afecta casi al doble de mujeres que de hombres.

Uno de los últimos estudios de la Global Burden of Disease Survey de la migraña señala que es la sexta enfermedad más prevalente en todo el mundo. En España, según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN), afecta a un 12-13% de la población, lo que significa que más de 5 millones de personas padecen la enfermedad.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la migraña es una de las enfermedades que más afecta al ritmo normal de vida. Sin una terapia adecuada, la persona que padece una crisis tiene que dejar todo lo que está haciendo y descansar durante horas –o incluso días– para que remitan los síntomas.

¿Cuáles son los síntomas?

La migraña se caracteriza por provocar un intenso dolor de cabeza, localizado habitualmente en un solo lado del cráneo, que afecta durante periodos de tiempo limitados, conocidos como crisis. Estos ataques pueden durar desde pocos minutos hasta varias horas o días, y presentar diferentes grados de intensidad.

Existen diferentes formas de migraña, aunque en una misma crisis pueden aparecer síntomas mezclados. Las más frecuentes son:

  • Migraña común: Su síntoma principal es una fuerte cefalea que se extiende a la mitad del cráneo, en especial al principio de la crisis. El dolor aumenta con cada latido cardíaco y con el mínimo movimiento o esfuerzo. Además, se le asocian otros síntomas, como la intolerancia a la luz, al ruido e incluso a los olores. También puede causar náuseas, vómitos, dolor abdominal y diarrea. Para calmar esta migraña, la persona debe tumbarse en una habitación oscura y silenciosa.
  • Migraña oftálmica: Provoca trastornos visuales –puntos brillantes que se desplazan ante los ojos– que pueden ser precedidos por alteraciones digestivas, del apetito o del humor. Tras estos fenómenos, que pueden durar desde minutos hasta media hora, comienza el dolor de cabeza (normalmente en el lado contrario a las manifestaciones visuales). En algunas ocasiones, la persona puede perder parte del campo visual durante las crisis.
  • Migraña acompañada: Las personas que padecen este tipo de migraña suelen notar hormigueo en un brazo y en mitad de la cara antes de que empiece la cefalea. Algunos pacientes también pueden presentar trastornos del lenguaje.

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¿Qué la produce?

Aunque los especialistas no tienen claro el origen de la migraña, sí establecen una lista de posibles factores que pueden desencadenar la aparición de crisis. Sin embargo, el carácter de estas causas es tan diverso que, frecuentemente, lo que propicia la migraña en una persona puede no tener efecto sobre otra. Asimismo, los factores desencadenantes pueden cambiar con el tiempo y un mismo paciente puede volverse inmune ante lo que le causaba la migraña anteriormente. La Fundación Migraña distingue entre:

  • Cambios en el estilo de vida: Modificar el ritmo del sueño, realizar esfuerzo físico, ponerse a dieta, saltarse comidas, mudarse, excederse con el ejercicio físico sin haber calentado previamente, cambiar de trabajo, experimentar la pérdida de un ser querido, etc., son situaciones que pueden desencadenar la aparición de crisis.
  • Tiempo: El cambio de clima, las altas o bajas presiones atmosféricas o la luz directa del sol pueden propiciar la migraña.
  • Emociones: El estrés, la alegría, el éxito o el fracaso, enfadarse o relajarse tras un periodo muy activo también son factores a tener en cuenta.
  • Alimentos y bebidas: La migraña también puede entenderse y tratarse como síntoma de una posible intolerancia alimentaria a productos como el queso (sobre todo el azul), la leche de vaca, la cerveza, algunos vinos, el chocolate, los productos fermentados, las especias, el pescado o ciertos helados, entre otros. De hecho, la histamina que contienen algunos alimentos –como la berenjena, las espinacas, el aguacate, las carnes curadas o algunos quesos, entre muchos otros– puede ser un desencadenante de la migraña. Se ha descubierto que los pacientes con déficit de una enzima llamada DAO (diaminoxidasa) son más propensos a sufrir un brote de migraña porque no logran metabolizar bien la histamina. Esta situación se puede solucionar tomando suplementos que contengan la enzima DAO.
  • Otros: La menstruación (origen hormonal), determinados olores –perfumes, pinturas, productos químicos–, consumir ciertos medicamentos o fumar son también algunas de las causas posibles.

Cómo se trata la migraña

El tratamiento para la migraña tiene que ser personalizado, ya que la variabilidad puede ser muy elevada, y tiene que ser prescrito por un médico. En las crisis leves y moderadas se recomiendan medicamentos antiinflamatorios no esteroideos, analgésicos y antieméticos, y en las crisis moderadas y graves, fármacos como los triptanes, siempre recetados por un especialista. También, en los casos en los que la aparición de las crisis se asocia a la ingesta de alimentos que contienen histamina, pueden recomendarse suplementos con la enzima DAO.

5 maneras de aliviar el dolor

Determinadas acciones pueden contribuir a aliviar el intenso dolor que produce una crisis de migraña. El efecto de estos gestos puede variar según el paciente, pero en la mayoría de casos mejora sensiblemente su estado.

  1. Ejercer presión sobre la zona dolorosa –habitualmente en la parte temporal del cráneo–, mediante una cinta, banda o diadema.
  1. Aplicar compresas frías o calientes sobre la cabeza: gasas muy frías en la frente y calor en la nuca.
  1. Ponerse gafas de sol.
  1. Acostarse en una habitación oscura y tranquila, donde no haya ruido ni luz.
  1. Aplicar aceite de menta sobre la sien, la frente y la nuca.

Si la migraña afecta a tu día a día, o si el dolor es muy persistente e invalidante, no dudes en consultar tu caso con el médico. Además de establecer un tratamiento adecuado para tu cuadro clínico, podrá asesorarte sobre pautas a seguir para minimizar los síntomas.

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